|
Familias africanas que conocemos desde hace tiempo nos han hecho ver
la importancia de introducir la labranza con vacas, bueyes y pequeños arados
en sus campos.
La “animalización” del campo africano supone un despegar hacia
una economía más holgada, capaz de producir un cierto excedente.
En la actualidad son pocas las familias que en Burkina disponen de estos bienes
de producción y la
mayor parte de la práctica agrícola se realiza a mano y azada.
Estas técnicas agrícolas
tan limitadas hacen del campo subsahariano una economía básicamente de subsistencia
y precariedad. La introducción de las vacas de labranza supone una activación
del campo y una mejora en las formas de producción y en el aumento de las cosechas
(incluso es posible recuperar suelos fértiles de profundidad que con la azada
eran inalcanzables).
Este año es el tercero que PV realiza sus actividades y sigue facilitando a algunas familias vacas y arados.
También hemos empezado ha adquirir caballos, asnos y quizás pronto dromedarios para labranza.
En general se compran bueyes puesto que son más apreciados para el cultivo por su fortaleza.
Las hembras pueden proporcionar leche y cría pero los campesinos piensan más en la labranza que en otros beneficios.
Las vacas y los bueyes, así cómo otras fuerzas animales, se han utilizado desde antaño para el
cultivo en estas regiones pero nunca ha gozado de una implantación generalizada ni mucho menos.
Nos parece que esta simple mecanización supone la capacidad de producir excedentes en las cosechas
sin provocar alteraciones en la estructura social y cultural, y por lo tanto transformaciones algunas
del todo negativas. Desde la llegada de los colonizadores europeos el campo africano ha experimentado
cambios que salvajemente han desestructurado familias, grupos sociales, y en definitiva la cultura tradicional
(por ejemplo la introducción salvaje del cultivo del algodón provocó canvios de raíz en la sociedad y cultura
locales y provocó junto con otros factores el final del tejido social africano sobre el que se sustentaba su
cultura, su cohesión y su equilibrio).
|
Regreso a la pagina principal
Un proverbio burkinabé dice: Un pueblo que no tiene un extranjero es un pueblo que muere.
Proyecto Vaca quiere ser también “su” extranjero y a la vez enriquecerse con ese su extranjero africano.
|
|