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Este proyecto surge en las familias y se mueve en un contexto directo y personal.
Las familias se escogen de forma natural a partir de unas primeras familias conocidas
que hacen de puente. Algunos jefes de familia que recibieron en su día una vaca hoy
son coordinadores del PV y forman parte de él aportando sus ideas, experiencia, temores
e inquietudes.
En la actualidad contamos con Adama Diallo(en Ouagadougou), los hermanos
Zongo (en Bingó), Etienne Sanou, presidente de la ONG local Wuro-Yiré (en Bobo-Dsso.)
Saydou Kabré Tim (en Kokologho) y Bassiem Yedam (en Wasà, Dougoumató),
que se coordinan con nosotros, “los del norte”, supervisan la marcha de las entregas
en sus respectivas zonas y tienen autoridad para representar al PV delante de las instancias pertinentes (justicia, policía, etc.).
Cada entrega de una vaca (aunque casi siempre son bueyes) la decidimos conjuntamente con el coordinador local
que conoce a la familia beneficiaria y a su vez se coresponsabiliza de la buena marcha del plan. También se extiende
un certificado por triplicado para comprometerse todas las partes en unas cláusulas de usufructo y utilización.
Los coordinadores locales reciben unos donativos en cereal por parte de las familias beneficiarias para compensar los
esfuerzos extras de su tarea de supervisión y responsabilidad. Con todo, lo que prima en el proyecto son las relaciones
directas y amistosas, la coresponsabilidad y el respeto mutuo.
Las familias que reciben la ayuda valoran muy positivamente
que se trate de una ayuda directa, aunque no sea cuantiosa y el proyecto requiera de mucho esfuerzo y de gasto.
Las vacas que se compran son jóvenes , requieren domesticación, cuidados y alimentación nutritiva a base de grano, con lo cual aunque
la vaca parece un donativo es más bien una aportación compartida entre PV y los propios beneficiarios.
Las familias tienen todo por hacer, dicen y deciden, y nosotros acompañamos este proceso aportando los medios
para la compra de animales y útiles.
Entre todos aportamos ideas, dedicación y ganas. Intentamos que las cosas fluyan,
que encuentren su camino y su expresión tanto allí con las familias y los coordinadores cómo aquí con las personas que apuestan por el PV.
PV no facilita grandes recursos (tampoco los tiene). Nos decantamos por una línea más austera y cercana a la gente.
No nos comprometemos con grandes actuaciones sino con un primer impulso generador y transformador.
Nos distanciamos de grandes planes que mueven mucho dinero, intereses,... y que requieren a su vez muchos
medios y que se alejan del principio del trato directo, del tú a tú, donde se da espacio y tiempo para que las cosa
sucedan y ocurran desde adentro y bien.
Adquirimos con las familias las vacas y los útiles (a veces de segunda mano si se encuentran).
Normalmente se compran animales jóvenes de entre 10 y 14 meses y por tanto a buen precio.
Solemos hacerlo al final de la época de lluvias, que con la entrada al colegio los precios suelen ser algo mejores
que en otras épocas. Los bueyes poco a poco se acostumbran a su nuevo emplazamiento y a sus propietarios,
a la vez que se les habitúa sin prisas al trabajo con el arado. Los campesinos no siempre conocen el trato con los
bóvidos y se requiere además tiempo y ganas para habituarse a ellos.
Unos meses después de la compra, animales
y cultivadores, empiezan con las tareas de labranza, pero por ser animales muy jóvenes su rendimiento es limitado
aunque irá “in crescendo” en futuras cosechas.
El PV gasta aproximadamente en cada vaca o buey unos 100€, unos 40 € en un asno, unos
180 € en un caballo, unos 30 € en un arado, etc. Una vez se entrega el animal, o los útiles,
el jefe de familia toma el animal a su cargo (y al de la familia) y firma un contrato que le responsabiliza a
cumplir unas condiciones de uso y de propiedad. En general se compromete al buen uso de los bienes, a los
cuidados pertinentes, a utilizar los recursos para el cometido asignado, a la vez que se compromete a unos dones
de grano para el llamado coordinador local en función a los rendimientos de la cosecha (bastante simbólico). Durante
cinco años los beneficiarios se comprometen a respetar estas condiciones contratuales; pasado este tiempo los animales
y los útiles son enteramente de su propiedad y no tienen porque dar cuentas de su uso, en ese caso decimos que la propiedad
es enteramente suya.
Las vacas son compradas a los pastores de la etnia peul a los que se les pide un cierto tutelaje mientras los campesinos
aprenden o mejoran el trato con los animales. Además en este año 2003 contamos con un miembro de PV, Adama Diallo,
que por su origen pastor (peul) puede ayudar en los aprendizajes o problemas que pudieran surgir.
PV es una apuesta de presente y futuro, un proyecto directo, viable y contrastado con la parte local, con las
familias y colectivos del proyecto. A partir de estas inversiones de bajo presupuesto se pacta un compromiso
serio y práctico, que concierne a personas concretas a tres bandas: los beneficiarios, los coordinadores locales
y los coordinadores del PV en otros lugares.
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Algunos jefes de familia que
recibieron en su día una vaca,
hoy son coordinadores del PV.
En la actualidad contamos con:
Adama Diallo
(en Ouagadougou)
Los hermanos Zongo
(en Bingó)
Etienne Sanou
(presidente de la ONG local
Wuro-Yiré (en Bobo-Dsso)
Saydou Kabré Tim
(en Kokologho)
Bassiem Yedam
(en Wasà, Dougoumató)
Contacto:
Kim Arnal
C/Sant Pere Mitjà, 7 4t.2a.
08003-BARCELONA
tel. 93 319 30 02 y 670 58 83 27
Otros contactos de referencia:
Dugú Associació
C/ Marià Aguiló 90, àt. 1a.
08005-BARCELONA
tel. 93.309 62 87
(Daniel y Patricia)
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